

VOLCÁN TUZGLE 5.560 mts.

EL
VOLCÁN SOLITARIO
La
provincia de Salta en la república Argentina está situada en el ángulo
noroeste del país, limitando con Chile – Bolivia y Paraguay. Una gran parte
de su superficie pertenece a las regiones de puna y pre puna de la fabulosa
cordillera de Los Andes.
De
oficio guía de montaña y expediciones 4x4 soy un típico exponente de la clase
media-destruída de mi país que después de haber rodado barranca abajo con la
herencia de lo que ”debía ser”, me encuentro haciendo lo que “quiero
ser”.
Junio
es un mes de temporada baja en lo que a turismo respecta en mi región, por lo
que se transforma en un mes de carencias de trabajo y de dinero. Letal combinación
para tus niveles de saturación e irritabilidad.
Salí un viernes por la tarde en mi 4x4 hacia San Antonio de Los Cobres, un
pequeño pueblo en medio del altiplano andino a 3700 msnm.
Dormí por sólo $15 en la Hostería de Las Nubes, apelando a mi tarifa reducida
para guías en tiempos de trabajo
y a las 06:00 hs. del día siguiente partí hacia la base de un volcán
llamado Tuzgle que está ubicado a 40 kms. del pueblo.
Lo
conocía de lejos, siempre explicándole a los turistas su ubicación y mis
ganas de charlar con él algún día.
Es un volcán espectacular, un cono bien definido con una colada de lava
fosilizada color negra desde su cumbre hasta la base que "chorrea" por
la ladera sur-oeste.
Salí del camino con la camioneta y puse rumbo hacia la base de ése río de
rocas oscuras que descendía de la cumbre, y
"estacioné" allí, a 4.200 msnm en el medio de la nada.
Me tomó 5 horas
llegar a la cumbre, elegí una ruta medio directísima que luego tomé la zona
de lava por que el material de acarreo (pequeñas piedras sueltas que deslizan
hacia abajo) no me dejaba subir.
Comencé sintiendo que tenía una caterpillar bajo mi cintura, con muy buen
ritmo y transitando el primer sector de rocas y arena. Luego de dos horas comenzó
el sector de la colada con rocas muy grandes y en donde fue necesario la ayuda
de las manos para superar una sucesión importante de piedras gigantes.
Después
vino la antecumbre que era en realidad un cráter pequeño de unos 80 mts. de diámetro
que simulaban un paisaje apocalíptico de ciencia-ficción ya que las rocas allí
dentro se levantaban como agujas a una altura de 5 o 6
metros.
Desde allí comenzó un ascenso suave a la cumbre pero con un poco de acarreo y
con la presencia de la altura en tu respiración. Llegué a los 5540 mts.,y la
gran apacheta (montículo de piedras para ofrendar a la madre tierra en Los
Andes) azotada por un gélido y fuerte viento tenía el privilegio de mirar a
360º un paisaje espectacular como la
cadena de volcanes de Chile con el inquieto Láscar lanzando una tímida
bocanada de cenizas, el Qewar (6.400 msnm) y más allá el Llullaillaco (6750
msnm), luego como si fueran hermanos, el Acay (5950 msnm) y el San Miguel (5800
msnm) tomados de la mano por un largo filo y finalmete el nevado Chañi con sus
6.200 msnm , mi primer solitario de 5 días , allí en el oriente marcando el límite
de la región esteparia andina de la
puna.
No precisamente trato con esto de trascender en el ámbito motañero, deportivo
o profesional, simplemente pasa por el deseo de transmitir lo que en general las
crónicas de ascenso no lo hacen o lo omiten.
Filosofía
de vida es la montaña para quien sabe interpretar sus mensajes. Una ascención
en solitario constituye un diálogo constante, ameno y fluido con uno mismo.
Tus
proyectos, tu pasado, tus seres queridos, tus culpas tus rencores, alegrías y
esperanzas fluyen y saltan a la superficie desde un solo recipiente que es tu
cabeza. Lo bueno es que la montaña te da el tiempo y en contexto para
separarlos, analizarlos y digerirlos nuevamente.
Ésa energía y vigor al comenzar en un ascenso suave, ése pensamiento de
deseos de descansar por el cansancio. La decisión de reemplazar el descanso
para ganar tiempo y caminar despacio para decidir donde poner el pié en cada
paso.
Elegir
la ruta apropiada en un sector difícil de rocas y que no siempre es la ruta más
corta.
Los últimos metros hacia la cumbre con la dificultad del cansancio acumulado
luego de muchas horas y ésa motivación que es el tramo final.
La vuelta hacia la base luego de superar un desnivel de 1.400 mts. es la prueba
de mantener el logro alcanzado, descendiendo con extremo cuidado para no cometer
ningún error, inundado por la satisfacción de haber hecho cumbre sin olvidarse
que todo termina recién en la base con ese puñado de hojas de coca que uno
entierra para decirle "gracias" a la Pachamama mientras aún te
tiemblan las piernas por el cansancio acunulado de una jornada exitante.
Me llamo Federico Norte y vivo en el Norte de la Argentina.
|