ADIOS AL KEROSÉN

  

              Durante muchisimo tiempo renegué con la iluminación del campamento.

              En un comienzo llevaba lamparas de gas pero a los europeos no les gustaba pues era "luz de ciudad" y ellos querían "luz de campamento". Entonces mucho tiempo lleve faroles de kerosén, muy buenos. Logré que los gringos estén contentos pero el descontento era yo, pues con el kerosén no tengo una buena relación.

              Estoy convencido que el kerosén tiene algún ingre­diente en su formulación que produce mal humor ya sea cuando uno lo toca o cuando se derrama. Se puede derramar aceite, se puede derramar café, se puede derramar sopa y nada de eso me produce mal humor. Si se derrama vino me da pena, pero cuando se derrama kerosén, cambia mi animo automáticamente y me agarro una bronca fenomenal.

              El kerosén no se lo puede llevar dentro de las alforjas de carga pues el riesgo es muy grande por mas que lo que se derrame sea mínimo. Una bolsa de dormir con olor a kerosén, una campera con olor a kerosén, cualquier cosa con olor a kerosén es horrible.

              Si por casualidad el recipiente del kerosén se le humedeció la tapa en el sector de la alforja de carga donde va la comida peor aun.

               El pan, los fideos, el azúcar con gusto a kerosén son ideales para iniciar un ayuno o un régimen dietético total. Me podrán decir que hay recipientes de muy buena calidad que cierran perfectamente bien, pero seguramente, este comentario sea de alguien que nunca aseguro una alforja de carga donde las reatas con una fuercita mas divide la mula en dos y todo lo que va adentro termina con unas formas muy curiosas. La solución de ese momento era llevar el kerosén,.... y los faroles vacíos, fuera de la carga atados a las reatas. Cada vez que había que acomodar una carga perdíamos un montón de tiempo desatando los faroles, el bidón del kerosén, para acomodar la carga y otro montón de tiempo para atar los faroles y el bidón de kerosén. En mas de una oportu­nidad, del bidón o del fondo del farol que sin querer le había quedado un resto de kerosén se le derramaba sobre el cuero de la mula y esto terminaba casi siempre con un problema en el cuero del animal de carga

              Del kerosén, para esta actividad, no quiero saber mas nada en mi vida... futura !!!. Es excelente para iniciar una fogata, para las estufas, para mezclarlo con el gasoil en fríos inviernos de manera tal que no se congele la parafina y las bombas inyectoras no sufran al arrancar,....en fin, tiene muchisimas condiciones,..... pero no para las cabalgatas.

              Pero........si no se puede usar kerosén por todos sus contras que tiene y el gas da una luz muy fuerte que se debe utilizar para dar luz al campamento ?. La respuesta es: lo que se usaba ancestralmente y hoy se sigue usando en los puestos de montaña.....GRASA.

              Grasa de vaca, de chivo, de chancho, de lo que sea con una tira de trapo que actúa como mecha la que hay que cambiar cada vez que se inicia el fuego. La grasa se la compra en el supermercado, es muy barata y sirve además para engrasar los correones o los cueros que se han secado por el aire o la seque­dad ambiente tan fuerte en los Valle Calchaquies. Resiste muy bien el viento y es muy fácil de transportar.

              Los elementos necesarios no son de una tecnología de ultima generación. Una lata de dulce de batata chica, un pedazo de grasa del tamaño de una naranja grande, una tira de trapo de unos 10 cm x 2 cm de ancho y un fósforo. Con el fósforo se derrite un poco de grasa sobre el trapo (una bosta de caballo seca puede reemplazar el trapo en caso de emergencia), luego se lo prende y se lo acomoda sobre el pedazo de grasa. Al finalizar la noche se tira todo y al otro dia se repite la misma operación.

              Todo cambio genera de entrada oposición, pero con la mente amplia, las ganas de renegar cada vez menos, la simpli­cidad del transporte, y lo multifuncional de la grasa (que sirve además para cocinar), puede ser que este sistema les resulte a otros como me resulto a mi.

 

  Reata:   Torsal, soga, lazo, cuerda, de unas 9 brazadas, que se usa para atar las cargas sobre los animales cargueros.